miércoles, 10 de enero de 2018

"Invernal" en el Cordal del Cirbanal

“Del buen suceso que el valeroso don Quijote tuvo en la espantable y jamás imaginada aventura de los molinos de viento, con otros sucesos dignos de feliz recordación”
Miguel de Cervantes Saavedra, Don Quijote de la Mancha.

23 de diciembre de 2017

El talento es difícil de obtener. En esta ocasión, hacía mucho tiempo que no se juntaba tanto talento encima de unas botas.



Perico, Jorgito Stelvio, el gran Niblap y yo, como acompañante y para dar fe de lo allí acontecido (que estos manguanes luego no se acuerdan) conformamos el glorioso grupo que trataremos de rodear el Cordal del Cirbanal, 23 de diciembre … ¿en invernal? En contra de lo que pudiera parecer viendo los praos verdes … alguno no tuvo la menor duda de que aquello era “invernal”.

Solo hay un problema, el tiempo pasa y se hacen viejines, todo se paga en esta vida. Allí estábamos, en Caldas de Luna … nadie daba un duro por nosotros.



La sorpresa es mayúscula cuando, en el encuentro matutino, entre los participantes hallo, sin previo aviso, al gran maestro Niblap, pozo de sabiduría. Hacía muchos meses que no lo veía. Solo por ello el día estaba ganado. Eso si… había que tratarlo bien, que luego nos toma rencor. Se conserva bien el paisano.

De esta forma, tras los emotivos saludos, preparativos y últimos ajustes emprendemos la marcha. Salida del pueblo, barranco del Pincuejo y a buscar la entrada al Circo, donde aparecen las eternas dudas: “¿es por aquí?”, “¿es por allí?”,  “Un poco más pa’lla”, “creo que por ahí no es”, … No había problema, ya llegaríamos.



Distancia: 12.62 Km.
Desnivel acumulado: 1155 m.




Es aquí donde acontece el momento grande del día: a Perico (que va venía pensándolo …) se le levantan las orejas. Algo importante ocurría. Perico no podía vivir con ello a cuestas (o sin ello). Tira la mochila al suelo, empieza a rebuscar entre sudores fríos, no puede creer lo que le está pasando, ¡¡a él!! … sería difícil encontrar tío más precavido, más cauto, más concienzudo … y …


Se había dejado los pinchos en el coche!!!!!!!

¿Cómo iba a superar semejantes glaciares? ¡¡Donde el hielo reta tu vida en cada instante!!

Lo siento… yo me miraba las botas y solo veía hierba y barro debajo de ellas. Miro al frente y veo al Perico corriendo, cuesta abajo, como alma que lleva el diablo, sin dudas sobre su recto proceder, como si le fuera la vida en ello… ¡¡¡a recoger los pinchos!!!! Este chaval es puro optimismo. Así da gusto llevarlo a la montaña, siempre ilusonando… ¡¡una máquina!!




Niblap, que hacía más de un año que se veía en estos lances, se pregunta ojiplático… “¿Dónde va este ahora?” “¿Qué le ha pasado?”

Lo perdemos de vista, no lo vemos, ni pa’rriba, ni pa’bajo. ¿Habrá vuelto a Asturies a por los pinchos? Al ratico lo vemos aparecer, nos deja más tranquilos. Pobrín. Henchido de orgullo, guarda sus pinchos en la mochila, ya va tranquilín.

“¡Póntelos pa la hierba! (que esbira)”

De’sta forma empezó el día. No pudiera haber habido mejor forma. Seguimos rumbo al circo entrando en el mismo por las Agujas de la Cabra. Perico llevaba sus crampones, iba tranquilo.







Hacia la Peña la Genestosa y Los Bueyes el camino se hace disfrutón siguiendo la arista. Peña arriba, peña abajo. El circo del Cirbanal nos acompaña en todo momento a la derecha. Hasta aquí todo fácil. Niblap empieza a percibir que “vamos tarde”, “nos quedan 5 horas de luz”. La preocupación la lleva consigo. Jorgito, vive feliz. Perico no ve la forma de ponerse los pinchos con nieve debajo de ellos.








Los Estribos ya nos obligan a destrepar, hay prisa, cada uno por dónde y cómo puede. Entramos en la cara norte, la poca nieve que hay está más dura, en ocasiones muy dura. ¡¡Perico se ha ganado su minuto de gloria!! ¡¡Pa eso había ido a buscar lo pinchos por la mañana!! Había salvado su dignidad. Los pinchos habían servido para algo.




Así llegamos a la arista de la Silla y el Cirbanal. La exigencia cambia. Jorgito lo percibe. Allí se agarra a los bolillos como Dios le da a entender, Perico lo anima. ¡¡Todo pundonor!!









El asunto se alarga bastante, hay que buscar la salida, la luz se nos acaba. Tercer momento del día. Uno solo ve por la noche si tiene frontal, tiene pilas y … ¡¡no están gastadas!! Quien  ya ha vivido una larga tarde atemorizado por la noche (y yo he vivido varias últimamente en el Montigüero … http://uno-gradistas.blogspot.com.es/2016/03/corredor-occidental-izquierdo-del.html o en los Albos http://uno-gradistas.blogspot.com.es/2016/12/autores-hay-que-dicen-que-la-primera.html) suele echar el frontal en la mochila y no lo saca en la vida. Eso me paso literalmente a mi … eché el frontal, con sus pilas, hace dos años … y no volví a mirarlo. Lo mismo las pilas están sulfatadas!!












Hacemos cuentas … dos frontales, uno con pilas, el otro no lo sabemos, y cuatro paisanos. Había que darse prisa. La coña dura todo el regreso … yo prefiero no comprobarlo para no generar pánico en el grupo, era mejor mantener la duda. Como se corre en estos momentos.




Ya en el Pincuejo, a 10 minutos del pueblo, … no podía ser de otra manera, “veamos las pilas” … estaban en perfecto estado, ¡¡incluso con unas de repuesto!!

¡¡¡¡Ay!!! almas de poca fe (excepto Perico … con el optimismo demostrado).

Poco se puede reprochar a Niblap, quien lo dio todo, ¡¡dejándose las suelas por los caminos!! También … ¡¡todo pundonor!!



Trasgu’2018.