martes, 9 de octubre de 2012

Primout y Pardamaza desde Librán

Primout es pueblo suspendido en el tiempo, abandonado en los años setenta a los pies del Catoute, oculto en los profundos valles de la Sierra de Gistredo (zona de Páramo del Sil). Es un pueblo de paredes de piedra y tejados de pizarra negra, cruzado mansamente por el río Primout que lo vertebra.
Conserva todo su encanto en lo recóndito de su emplazamiento.
En los noventa fue tomado por una comuna, pero los legítimos propietarios reclamaron sus casas y en la actualidad ha sido tímidamente repoblado gracias a la iniciativa del turismo rural.

Y en "por-ahí" estábamos Gus y yo, dos bercianos trasplantados queriendo aprovechar una semana sin enemigas para hacer Bierzo en una zona que no nos queda a mano.
El plan era el de recorrer el valle de Primout desde Librán. Primero por las alturas de su orilla derecha y luego ya por el fondo del valle hasta Pardamaza y desde el cañón que forma cerca de Librán.



La ruta en datos.




La ruta.
La ruta comienza en Librán, saliendo del pueblo por la carretera por la que hemos entrado en coche. Al poco veremos que sale a nuestra derecha y hacia atrás y en bajada una pista de tierra que nos lleva a cruzar el Primout. Desde ese punto comienza una intensa y larga subida entre castaños, que pasada la zona de zetas se suaviza y pasan a ser pinos los que nos acompañen. Ocasionalmente tendremos vistas al valle del Sil, los Ancares al fondo, y a nuestra izq el Bierzo Bajo.





Siempre en subida seguiremos por terreno fácil con distintas pendientes, algunas asequibles. Iremos buscando los caminos abiertos para llevar una canalización de aguas que nos llevará hasta las inmediaciones de Primout, pero por la parte alta de las montañas.
En un par de ocasiones suelo está muy suelto y la combinación con la fuerte pendiente dificulta el pedaleo.
A la altura de Pardamaza nos asomaremos sobre el valle del Primout y podremos ver el explendido valle y la senda por la que pasaremos a la vuelta. Desde este punto comienzan unos toboganes que terminan en más subida y luego en una pista que recorre ya la parte en altura del Primout.





Esta senda, muy cómoda y de buenas vistas no presenta gran desnivel, siguiendo la pendiente de una caída de aguas suave de la tubería.




Al poco de divisar Primout a lo lejos en el valle llegaremos a una pista en buen estado y ancha que desciende rápidamente al pueblo.





Tras visitar Primout buscaremos la senda que corre paralela al río por su orilla derecha.






Al principio es agradable y está poco marcada, pero luego se encaja entre la ladera derecha del valle y el río y pasa a ser un camino viejo tapizado de piedras grandes dispuestas como losas, que pasa de prado en prado, limitado por muros de piedra de los que crecen zarzas, anegado por las aguas que rebosan de los prados, etc. En ocasiones afloramientos rocosos harán que algún paso sea un poco complicado. Resumiendo, la zona tiene un gran encanto, pero no es un terreno de fácil de pedaleo.






Pasado el refugio de la Braña de Santa Cruz cruzaremos el río y comenzaremos una intensa pero asequible subida en dir. a Pardamaza. El camino es a ratos una vereda, a ratos un camino estrecho comido por la vegetación. Pasada una verja comenzaremos un entretenido y fácil descenso que nos lleva al pueblo.





Del pueblo saldremos por carretera, siguiendo el valle. Esta transita en altura, lejos del fondo del valle, por su orilla izq. Hemos de estar atentos a un desvío a nuestra derecha y hacia atrás, que en una zeta nos mete entre la vegetación. Lo que sigue aquí es un aluvión de sorpresas. Cortados, paisajes sobrecogedores y no muy comunes en el Bierzo y un par de túneles de servicio de aguas que nos permiten transitar la zona.
Ojito a la roca, que rompe en losas que saltan al paso de la bici.








Desde este punto, un corto ascenso y comienza el fuerte descenso a Librán, completando una actividad fuerte e intensa, de una dificultad técnica a tener en cuenta y física importante. Tendremos la sensación de estar metidos en una ruta grande o en un marrón, según el rato. Pero todo ello compensado por los paisajes que vemos y los parajes que visitamos.



Buscasombras, 2012

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